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Si tienes dolor en una muela, vas al odontólogo. Si tienes dolor de estómago, consultas con el médico. Pero, si tienes dolor emocional, ¿qué haces? ¿Te aguantas?

Esto no debería ser así. Pedir ayuda cuando la necesitamos, demuestra que somos personas maduras y valientes. Además, los psicólogos, de cualquiera que sea su rama, están siempre dispuestos a ayudarnos a sentirnos mejor y a entender lo que nos pasa, por qué nos pasa y para qué nos pasa.

Sabemos que todavía hay muchos mitos alrededor de la salud mental, por eso, queremos que conozcas ocho beneficios que tiene ir a terapia psicológica, para que seas tú quien dé el primer paso hacia tu estabilidad mental y emocional:

  1. Saber que estamos vivas La terapia nos ayuda a re-apropiarnos de nuestra vida, sin cambiarla por fantasías, ideales o hipótesis distantes. La ayuda psicológica nos sirve para aprender a tener lo que queremos y querer lo que tenemos, sin reprocharle a entidades abstractas por el malestar, ni siendo víctima de él; sin hacer preguntas innecesarias ni tratar de buscar excusas o justificaciones para existir en este mundo.

  2. Ser nuestra prioridad número uno Ir al psicólogo nos permite dejar de anteponer, así sea solo por un rato, las necesidades de los demás antes que las nuestras. Es importante que encontremos un espacio en el que podamos ser las protagonistas, para que la soledad que se siente cuando estamos siempre ayudando a los otros, no se vuelva algo inmanejable. Acudir a terapia es una forma de amor propio, porque es una alternativa muy bella para que nos dediquemos autoatención y autocuidado. Es una manera de decirnos que nos queremos, que nos preocupamos por nosotras mismas y que somos nuestra prioridad.

  3. Comprender lo que nos sucede A veces se nos olvida que siempre estamos conversando con nosotras mismas, entonces es difícil decir palabras que no hayamos ya pensado. Por eso, las emociones y las situaciones pueden bloquearnos o impulsarnos a tomar decisiones que no nos van a hacer felices. Cuando eso pasa, sentimos que ya no tenemos una ruta clara y nos sentimos perdidas. Para eso, una visita al psicólogo puede ayudarnos a construir explicaciones lógicas de lo que sentimos, de las decisiones que tomamos y de lo que nos sucede.

  4. Hablar para poner las ideas en orden Muchas veces nos sucede que, como somos nuestro principal interlocutor, nos enredamos entre preguntas y respuestas que nosotras mismas nos hacemos. Por eso, tener una persona que nos permita hacernos preguntas y darnos respuestas a nosotras mismas en voz alta, puede hacer que solitas seamos capaces de desenredar el nudo que se nos hace en la cabeza y en el corazón.

  5. Ser escuchadas sin que nos juzguen No es lo mismo hablar con un psicólogo que con un amigo. No solamente por la formación profesional, sino también porque los amigos a veces, incluso sin querer, nos pueden llegar a juzgar o a dar su opinión cuando no se las estamos pidiendo. Un psicólogo puede escuchar todo lo que tengamos para decir y nunca nos va a juzgar ni a reprochar nada. La terapia es un espacio seguro en el que podemos sacar todos los temas que queramos, sin que nadie se sienta ofendido.

  6. Obtener un punto de vista objetivo Cuando le contamos lo que nos sucede al psicólogo, este nos puede dar una opinión profesional y personal como un ser que no está involucrado emocionalmente en la situación, por lo que puede traer ideas nuevas y menos sesgadas sobre cómo resolver nuestros problemas.

  7. Aprender a gestionar nuestras emociones Entre más conversemos con el psicólogo y más juiciosas seamos con las tareas que nos pone, más descubrimientos vamos a hacer sobre nosotras mismas y vamos a aprender a manejar las emociones. Sabemos que es imposible controlar completamente las emociones, pero la terapia nos puede ayudar a canalizarlas, a usarlas a nuestro favor y a entender cómo funcionan y qué cosas nos hacen sentir ciertas emociones.

  8. Cambiar las creencias dañinas Las creencias y la pirámide de valores que tenemos, son las cosas que nos permiten darle sentido al mundo en el que vivimos. Por eso, las mismas situaciones nos afectan de manera diferente a todas, porque todas interpretamos el mundo según cómo cada una es. Algunas de estas creencias pueden ser dañinas en nuestro presente, así nos hayan ayudado en otro momento de la vida. La terapia psicológica nos ayuda a identificarlas, combatirlas y cambiarlas por unas más sanas que nos sean útiles para enfrentar el mundo y las situaciones actuales.

Ahora que entiendes por qué es bueno ir a terapia psicológica, solo falta dar el primer paso y, como apoyo, nosotras te brindamos una mano profesional completamente gratis, así que si sientes que necesitas hablar con alguien, ¡no dudes en consultar con nuestra psicóloga en línea! Ella te ayudará en lo que necesites.

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