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Las ojeras por el trasnocho, la falta de energía en todo el día o el tiempo limitado que tendrás de ahora en adelante, son algunas experiencias de las que se habla poco cuando entras en este nuevo, caótico y hermoso viaje llamado maternidad.

Más allá de los feeds de Instagram llenos de sonrisas en el Baby Shower o después del parto, también están los momentos que no se postean, como las madrugadas levantándote por el llanto que inunda la casa o verte como una desconocida cuando te ves en el espejo, además de los muchos sentimientos nuevos que no logras explicar.

En esta etapa hay muchos miedos y preocupaciones, tanto por factores físicos, como mentales,  y es que no es para menos.  Ser mamá no es fácil porque  admitir estos sentimientos no tan buenos y distanciados de la parte rosa de la maternidad, inmediatamente se vuelve un motivo  para que algunas personas se crean con autoridad de cuestionar el amor por tu hijo o tu labor como madre. Por eso Nosotras hoy te queremos decir que está bien sentir que no puedes con todo. Tener tristeza o frustración no es egoísta ni te hace una mejor o peor madre. No existen madres perfectas o imperfectas, simplemente existen madres.

Cambios en la vida de una mamá

Por supuesto que en esta nueva etapa tu vida dará un giro drástico, antes, durante y después, tu organismo estará en pro de dar vida a un pequeño humano. Esto es tan increíble y poderoso que nos deberían otorgar el título de superhéroe de una vez por todas, pues esto de por sí es un mérito enorme y va a traer cambios indiscutibles, tanto físicos como mentales.

Este momento ni siquiera podría llamarse etapa, pues tener el título de mamá es también pasar a la vacante de tiempo completo, en la cual nadie nos da instrucciones, más allá de nuestro sexto sentido, y todo alrededor es tan nuevo como si nos estuvieran hablando en un idioma que recién inventaron.

Los cambios físicos no se quedan atrás. Aquí pueden aparecer estrías, varices o la famosa celulitis . Esto sin duda es abrumador y lo será aún más si te lo recriminas. Así que si ya nos lo has escuchado, ahora más que nunca es el momento para que abraces tu presente y te alejes de una positividad tóxica que te obliga a estar bien. Todo lo contrario. Acércate a esa montaña rusa de emociones que estás viviendo y aprende a sentir cada uno de sus sube y baja.

¿Hay alguna etapa de la maternidad más compleja?

Nos preguntamos esto y hasta nos causa un poco de risa, pues bienvenida al verdadero “todos los días aprendo algo nuevo”. Para algunas mujeres el embarazo puede ser lo más complicado, para otras puede ser el primer choque con la nueva realidad; la primera desvelada o darse cuenta que tener tiempo hasta para tomar una ducha a solas será toda una misión. Otras madres consideran la lactancia la etapa más difícil porque hay problemas como la mastitis o dificultad para que el bebé se agarre al seno.

En realidad la etapa más compleja dependerá de la madre, cada experiencia será distinta, así que lo mejor es no predisponerse y fluir todos los días con las herramientas que tengas en el momento. No existe un manual de “buena madre”, por supuesto que puedes equivocarte y eso es lo normal, ¿o acaso crees que Angelina Jolie nació sabiendo cómo criar a sus 9 hijos? 

Ambivalencia en la maternidad y la idealización del rol

Aquí muchas veces podemos decir: redes sociales: 100, yo: 0, pues ver mujeres famosas mostrando su maternidad en sus redes con sonrisas grandes y sin un rastro de ojeras no ayuda mucho para la motivación mañanera. Además , puede ser que también ya hayas hablado de lo cansada o decaída que te sientes y hayas obtenido recriminaciones como respuesta. Esto se debe a la idealización que hay en nuestras mentes sobre la maternidad. Esta idealización consiste en imaginar que esta etapa se vive con total felicidad sin ningún momento difícil, además con la ropa y el maquillaje intactos… Que tire la primera piedra la mamá que no tenga que cambiarse más de dos veces en el día.

Mereces poder compartir tus distintas frustraciones, tristezas y alegrías sin ser cuestionada. La maternidad es ambivalente porque estás viviendo una de las etapas más hermosas y caóticas de tu vida, y todas las madres tienen derecho a experimentar dicha  ambivalencia sin que esta las etiquete o genere algún tipo de señalamiento.

¿Qué nos hace ser mamás?

Ver la maternidad desde una idealización es lo que te hace preguntarte si estás actuando de la manera que deberías “¿estoy siendo buena o mala madre?”,  la respuesta está en empezar a definirte por lo que en verdad te hace madre: sentir. No necesitas quedar bien con nadie, basta con saber que estás entregando lo mejor de ti a ese pequeño que te mira con amor..  Hay ciertos sentimientos que inevitablemente van a despertar en ti, e independientemente de los aciertos o fallos que tengas, lo que en verdad te define es la pureza de tus intenciones.

Instinto maternal

Deja por un momento de lado toda la información que has absorbido en la cual te dicen cómo debería comportarse tu instinto maternal, sólo concéntrate en tus sentimientos y te darás cuenta que indudablemente tu instinto está ahí. Esa preocupación por conocer la mejor forma de cargar a tu pequeño, verificar si el biberón está muy caliente o simplemente sostenerlo contra tu pecho… Todo esto nace de tu corazón, ese es tu instinto.

Constancia

Una habilidad que indudablemente enriquecerás cada día. No existen manuales que te expliquen cómo actuar en cada situación ni que te aseguren que todo irá perfecto al primer intento, por lo que otra cualidad que debes celebrarte como madre es la constancia en aprender y desaprender para dar lo mejor de ti en esta nueva aventura.

Resiliencia

Cuando has visto tantos comerciales en los que los recién nacidos están dormidos durante toda la noche, son tranquilos y donde cambiar pañales se ve como la diversión del día; es complicado darte cuenta que la realidad es totalmente distinta. Puede que tu bebé apenas duerma y cambiar pañales requiera más de dos manos. Estos momentos es donde sale a relucir tu resiliencia. Asumir todos estos nuevos retos con miedo pero al fin y al cabo asumirlos. ¡Reconócete eso! Porque  realmente es lo que te define como madre; lo que abunda en tu corazón.

Reflexión para las madres

Habrá días donde disfrutarás cada minuto con tu hijo y habrá otros donde vas a querer ayuda como si de un rescate se tratara, simplemente porque quieres respirar dos segundos a solas; tendrás momentos en los que estallarás de felicidad y otros donde solo tendrás ganas de llorar por la frustración. Ser mamá no es fácil, de alguna forma estás viviendo un tipo de duelo, le estás diciendo adiós a una versión de ti que se va para darle paso a nuevas versiones de las cuales vas a aprender.

Los cambios y aprendizajes no son lineales,  vivirás experiencias llenas de alegría y también llenas de miedo o angustia. Entender la ambivalencia de la maternidad te va a liberar de culpas, hará que asumas este rol más humanamente, entendiendo que habrá miles de facetas y que de esto se trata. Vive esta etapa sin temor a señalamientos por sentirla y experimentarla de la única forma posible: de manera real.

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