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La relación que tenemos con nuestros padres es la base primordial para establecer vínculos sanos a lo largo de nuestras vidas. Si tuviste o tienes una relación complicada con papá, es momento de que mires hacia dentro e identifiques las heridas que debes sanar. Conectarte con tu niña interior es el primer paso para solucionar posibles carencias que, de lo contrario, repercutirán en otros aspectos de tu vida, como, por ejemplo, en la elección de pareja.

Las relaciones con los padres a veces son complejas. En muchos casos, los papás pasan poco tiempo en casa y algunos tienen dificultad para demostrar su amor. También encontramos papás sobreprotectores y autoritarios, y aunque poco podemos hacer como hijas para cambiar la actitud o el comportamiento de nuestros padres, sí podemos reflexionar sobre cómo influye su forma de ser en nuestra autoestima, y actuar a nivel personal para sanar posibles heridas que quizás, cargamos desde la infancia.

¿Cómo sanar la relación con papá?

Lo primero que tenes que hacer para sanar la relación con papá es evaluar tu pasado y realizar un autodiagnóstico de cómo fueron tus padres contigo, cómo te sentías y qué te hacía falta. Esta mirada en retrospectiva te permitirá tener una imagen más clara de cómo fue la relación con tus padres, y cómo esta pudo haber dejado ciertas secuelas emocionales de las que podés no tener consciencia al día de hoy. 

Algunas personas creen que tienen un conflicto con papá cuando pelean con él, sin embargo, hay situaciones que no son tan evidentes como puede ser el caso de un padre ausente.

La figura paterna es de suma importancia para el correcto crecimiento del niño porque contribuye al sentimiento de seguridad y protección. Por esto, según expertos que han estudiado las heridas de la infancia, si tu papá se mantenía en el trabajo y no lo veías mucho o si tus padres están separados y no tenías mucho contacto con él o si tuviste total ausencia paterna, es probable que tu niña interior haya sentido esta carencia y como consecuencia, busque suplir esta ausencia en relaciones amorosas.

Si bien es una conducta normal, casi de supervivencia, el riesgo radica en establecer relaciones que se sustentan más en la carencia que en el amor. Por esto, es importante que identifiques y reconozcas cuáles son tus heridas de la infancia, qué te hizo falta o qué necesitaste, para que puedas trabajar en ello de forma personal, y así evitar buscarlo en vínculos afectivos. Cuando buscamos suplir una carencia en otra persona, realmente no estamos sanando la necesidad, sino cubriendola.

También es importante que reconozcas cuál era el rol que desempeñaba tanto tu mamá como tu papá en el hogar, pues muchas veces tendemos a repetir los mismos patrones. Por ejemplo, si tu padre era el que proveía el alimento y el sustento en la casa, mientras tu mamá se encargaba de cocinar y atender a los niños, es probable que en tus relaciones amorosas busques una persona que cumpla este rol masculino de proveedor, y si eso no es lo que quieres, o puede que lo quieras, lo importante es ser consciente de ello. No obstante, tenes que tener presente que la pareja es un compañero, una persona que acompaña en el proceso de crecimiento, por lo que el vínculo es de mutuo apoyo y no debe generar ningún tipo de dependencia. 

¿Cómo trabajar la herida del padre?

Cuando haces un repaso de tu infancia e identificas cuáles son los motivos por los cuales puedes tener alguna herida producto de la relación con tu padre o tu madre, puedes llevar a cabo tu propio proceso de sanación.

Quizás encuentres que sentís rabia, decepción, desconfianza u otro tipo de sufrimiento por algún hecho en concreto. Estos sentimientos te están mostrando la imagen que tenés en tu cabeza de tu padre o de tu madre, por lo que es sobre esta misma imagen, sobre la que tienes que trabajar y sanar. En este caso, podes ir a terapia  con tu padre  o sola, pero la forma en la que verdaderamente podrás sanar esta herida es siendo consciente que necesitas trabajar sobre la figura de papá o mamá que tienes en tu mente.

Perdonar es una buena herramienta de sanación pues te permite irte desprendiendo de cargas emocionales, también puedes conectarte con tu niña interior y darle tú misma lo que tus padres no le dieron en su momento, ahora con tus pensamientos de adulta. Estas acciones te permitirán sanar esa imagen adolorida que tienes en relación a tus padres y poco a poco, irán cicatrizando esas heridas que muchas veces no están tan a la vista. Cuando estás en paz con tu niña interior y conseguís sanar la relación con papá, estableces vínculos mucho más sanos pues empiezas a empatizar con las demás personas, no desde la carencia o la necesidad, sino desde el amor y el compartir.

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